ARMARIO DE CULTIVO II. GERMINACIÓN Y CRECIMIENTO

Recuerdo los primeros frascos, los coloqué encima de la nevera. Las semillas eran de Phalaenopsis híbrida, blanca con el lábelo rosa. Cada frasco estaba etiquetado, una foto, una fecha y un nombre.Los miraba cada día, pero no se veía nada. Después de unas semanas, yo veía algo diferente, pero parecía ser la única. Dudaba si habían germinado o era sólo ilusión.Unos días más tarde no había ninguna duda, las semillas estaban abultadas y se convirtieron montones de pequeñas bolitas bien definidas.

Mientras preparaba mis primeros cultivos planifiqué todo cuidadosamente. Los frascos seguían encima de la nevera y pense que podría dejarlos allí, pero no tardaron en crecer las bolitas hasta ser protocormos. Unos se amontonaban sobre los otros y dejaron de crecer.
Empecé a plantearme que debía repicarlos, pero la idea de abrir los frascos me aterrorizaba.Mientras en unos frascos el crecimiento era visible, otros estaban parados, algunos ni siqueira había acabado de germinar y las semillas estaban marrones.Preparé una segunda siembra y la parte superior de mi nevera quedó descartada como almacén de crecimiento.

Repiqué, los frascos se multiplicaron. La luz de los fluorescentes Growlux hizo enloquecer a mis pequeños protocormos.
Ver las primeras hojas fue una emoción indescriptible, sobretodo teniendo en cuenta que tardaron meses en dignarse a aparecer.

Pasó otra vez y me quedé sin espacio en el armario. Vacié un viejo trastero y preparé un nuevo armario, esta vez calculé que me iba a durar años.

Pero han pasado sólo unos meses hasta que ha necesitado una reestructuración. El primer armarario ha quedado para germinación y el otro para crecimiento.

Ya no me atrevo a calcular cuánto tardaré en llenarlos.

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